Estados Unidos aprueba retiro y Medicare al opositor cubano Ramón Saúl Sánchez

El líder del exilio en Miami pidió “que no se levante dedo acusador ni palabra soez en contra de quien me deporte y mucho menos contra este país”.

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El gobierno de Estados Unidos aprobó el retiro y el Medicare al opositor cubano Ramón Saúl Sánchez, sobre quien pesa una orden de deportación a Cuba desde hace años, según información compartida en redes.

“Les informo con gran alegría que hoy el Departamento del Social Security me aprobó finalmente mi retiro y el seguro de salud, Medicare. Me siento muy agradecido. Me han dicho que mientras continúe teniendo activo mi permiso de trabajo, tengo derecho a mi retiro”, apuntó este lunes en Facebook el líder del exilio cubano de Miami.

También comentó que él ha trabajo por más de 50 años legalmente en ese país, además de pagar sus impuestos y “sin nunca colectar ninguna ayuda social”.<

Explicó, además, que lleva “25 años trabajando en la misma compañía de mantenimiento de edificios de personas pobres. Son muchas las horas y las trabajo con alegría”.

Asimismo, reiteró que quiere “seguir trabajando y luchando por mi patria hasta que no me queden fuerzas”.

Saúl Sánchez comentó en su publicación que “ahora enfrento mi deportación el 27 de julio del 2023 con fé también en Dios, en mi abogado Willy Allen, en la corte de Justicia de este país y en las oraciones y apoyo moral de ustedes por tantos años”

Aseguró, además, que “si me destierran de esta generosa tierra, no me iré rezongando contra ella; por el contrario, me iré profundamente agradecido de ella y de su noble pueblo por el refugio que me dieron por más de medio siglo, a pesar de mis no pocos escollos con sus leyes, por mi lucha constante por la libertad de Cuba y sus indefensos balseros; y por este país haberle dado refugio a los que de mi pueblo han escapado por 64 años buscando libertad”.

El reconocido opositor afirmó igualmente que “he llegado a querer a esta nación como amo a la mía propia. Lo digo inmerso en sentimiento para los que no hay descripción”.

“Soy afortunado de haber tenido dos patrias, aunque al final haya resultado desterrado de una, en la que nací, y me quieran desterrar de la otra, donde encontré refugio”, sostuvo Saúl Sánchez en su red social.

El líder del Movimiento por la Democracia en el exilio subrayó, además, que “lo que hice y hago es por amor, un amor que se clavó en mis entrañas cuando me desarraigaron de mi país; amor infinito al pueblo cubano ante su devastadora tragedia”.

Saúl Sánchez en su escrito pidió que, en caso de ser deportado de Estados Unidos, “que no se levante dedo acusador ni palabra soez en contra de quien me deporte y mucho menos contra este país, pues eso me clavaría un puñal en mi corazón, viniendo de la gente que amo”.

“Conviertan la posible indignación en un mensaje de gratitud en mi nombre hacia el pueblo de esta nación, que no es quien me deporta, por haberle permitido a este extranjero rebelde vivir en su noble suelo por tantos años, como si fuera el suyo”, destacó el opositor.

En este sentido, dijo que la tierra de Estados Unidos tiene sangre y lágrimas cubanas “y en sus cementerios yacen los restos de nuestros familiares y hasta nuestros balseros fallecidos buscando su libertad”.

“No me fallen en esto mis hermanas y hermanos, que la ingratitud de los míos me dolería más que el destierro que me imponga mi fiscal. Y luchen, luchen mucho por nuestro pueblo y por este; sin fanatismos y sin violencia. La dignidad humana es el arma más poderosa que existe. Puede más que los cañones. Úsenla para rescatar nuestros derechos”, comentó en su mensaje.

Además, pidió que todos se una “con humildad” y que siga el apoyo “a los que luchan dentro y fuera de Cuba y a nuestros presos políticos y sus familiares. No abandonen a nuestros balseros. Sin defectos o con ellos, ellos son víctimas de los opresores”.

“Les digo, no importa para donde me deporten, aún si es para las garras feroces del verdugo de los cubanos, seguiré luchando por los derechos de mi amantísimo pueblo hasta el último hálito de mi vida. Para luchar por la libertad de mi amado pueblo, mi patria es el Universo”, concluyó Saúl Sánchez.

En julio de 2019, el gobierno de Estados Unidos rechazó nuevamente la solicitud de residencia permanente del opositor, quien permanece en un limbo legal desde hace décadas y podría enfrentarse a un inminente proceso de deportación.

Luego, en septiembre de 2020, recibió una renovación para su permiso de trabajo en Estados Unidos, pero siguió a la espera de una decisión sobre su residencia legal y bajo amenaza de regresarlo hacia Cuba.

En 2016, Sánchez recibió una primera negativa de su petición de residencia legal en EE.UU, la que había solicitado desde el 2002. En esa ocasión el USCIS emitió un documento que le sugería una salida del país tan pronto como fuera posible.

La negativa de las autoridades de inmigración se fundamentó en su activismo político desde los años 70. El documento mencionó que el solicitante realizó “acciones de confrontación” contra Estados Unidos.

“La única confrontación que he mantenido durante mi vida es contra el régimen dictatorial que oprime a mi patria”, respondió en esa ocasión Sánchez. “Y seguiré dando todo mis esfuerzos por ver una Cuba libre”.

Entre las alegaciones del gobierno estadounidense contra él están las numerosas flotillas realizadas en las cercanías de las aguas jurisdiccionales de Cuba en reclamo de democracia y respeto por los derechos humanos de sus compatriotas, así como sus huelgas de hambre en protesta por decisiones de las autoridades federales respecto a los inmigrantes cubanos.

Sánchez emigró con su hermano menor a Estados Unidos en 1967, cuando tenía 12 años. Su padre los envió para evadir el reclutamiento de ambos en el Servicio Militar Obligatorio en la isla.

Al entrar al país le entregaron un parole como refugiado. Sánchez nunca regularizó su estatus migratorio bajo la Ley de Ajuste Cubano, como muchos cubanos del exilio histórico que soñaban con un pronto regreso a su patria.

Su oposición a Fidel Castro lo llevó a vincularse con grupos partidarios de la lucha armada contra el régimen. Entre 1982 y 1986 cumplió prisión por negarse a declarar ante un gran jurado en un caso sobre la organización Omega 7, relacionada con preparativos de expediciones armadas y atentados dentro de Estados Unidos.

Tras cumplir su encarcelamiento, el parole le fue revocado. “Mi único delito fue permanecer en silencio”, recordó Sánchez, que se convirtió en un luchador pacífico, inspirado en los ideales de desobediencia civil no violenta de Mahatma Gandhi.

El líder del exilio en Miami pidió “que no se levante dedo acusador ni palabra soez en contra de quien me deporte y mucho menos contra este país”.